
Soy la persona detrás del micrófono. Recorro Guatemala buscando lo mismo en cada negocio: la historia que nadie se ha detenido a contar.
Piensa en la marca que consumías de niño: el refresco de los domingos, el pan de la tienda de la esquina, la crema que usaba tu mamá. Hoy, de adulto y con mil opciones más baratas enfrente, la sigues eligiendo. No por el precio —por lo que te hace sentir. Esa marca nunca te vendió un producto: se metió en tu historia. Y a lo que entra en nuestra historia, no lo cambiamos.
Nací convencido de una idea sencilla: no existe un emprendimiento aburrido; existen historias que nadie ha contado bien. Detrás de cada negocio hay una persona que se atrevió —que arriesgó, que aguantó, que empezó desde abajo— y esa historia es lo que hace que un cliente conecte, confíe y compre.
Por eso creé Soy de Guatemala: un medio que no interrumpe con anuncios, sino que cuenta las historias reales detrás de los emprendedores, negocios y personas de este país. Llego, escucho, grabo y convierto esa historia en contenido que la gente recuerda —y que hace que quieran conocer, visitar y comprarle a quien está detrás.
Antes de cada entrevista me tomo un momento: cierro los ojos y siento el lugar. Su energía, su ruido, su gente. Necesito conectar con la persona antes que con la cámara —porque no se puede contar bien una historia que uno no ha sentido.
Y si se trata de comida, la pruebo antes de contarla. No describo un sabor que no he vivido: transmito lo que a mí me hizo sentir. Esa es la diferencia entre grabar un negocio y contar una historia.
Antes de grabar, entiendo a la persona: por qué empezó y qué la hace distinta.
Convierto eso en un reportaje con video, foto y copy —para las 5 plataformas.
Y lo dejo trabajando en una página permanente que Google encuentra y recomienda.
De emprendedores que empezaron con Q400 a referentes internacionales. Estas son algunas de las personas que confiaron su historia a Soy de Guatemala:
Comparto historias, detrás de cámaras y lo que aprendo contando negocios de Guatemala.
Así como conté estas historias, la de tu negocio puede hacer que la gente quiera conocerte, visitarte y comprarte. Contémosla juntos.
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